martes, 14 de julio de 2009

COLUMNA DOMINANDO ANDO


DOMINANDO ANDO…
Por: Josué García
Queridos lectores:
En las últimas semanas, nuestra selección nacional nos ha dado, de verdad pena, penita ajena. Y es que en realidad un servidor ya no sabe si todo lo relacionado con el combinado azteca debe ser mencionado así, en diminutivos. Todos sabemos que el proceso eliminatorio empezó mal, con una especie de telenovela para nombrar al nuevo técnico tricolor cuando prácticamente sabíamos que el “tapado” sería Hugo Sánchez. Uno de sus grandes errores fue el aceptar hacerse cargo de la selección sub 23, cuando se venía haciendo un buen trabajo con Chucho Ramírez al frente. Hugo asumió que era una buena camada de jugadores, y creyó firmemente que era pan comido. La soberbia de Sánchez no le permitió aceptar que el hecho de no asistir a los juegos olímpicos de Beijing 2008 era prácticamente su fin al frente del tricolor. Lo que había empezado como un sueño para el ex goleador del Real Madrid, terminó siendo una verdadera pesadilla y el inicio de un tortuoso camino para nuestra Selección Nacional. Con la gran visión que tienen los dirigentes de éste nuestro bendito futbol nacional (saludos Justino y Decio), decidieron cortar de tajo el proceso que se había iniciado un año antes. Y es aquí donde no aprendemos de nuestros errores. Ya ni hablar de la posterior destitución de Sven Göran Eriksson ni del nombramiento de nuestro “salvador” Javier Aguirre, pues es claro que no le atinaron a ninguna. ¿Por qué los norteamericanos han crecido tanto en los últimos años, mientras nosotros solo vivimos de nuestros recuerdos? Eso es muy sencillo: porque ellos respetan sus procesos. Hace aproximadamente 15 años, ellos pronosticaron que en el 2010, estarían dentro de los cuatro primeros lugares del mundial y que en el 2014 estarían más que listos para ser campeones del mundo. ¿Y qué creen? Pues que todo parece indicar que lo van a lograr. Hace exactamente un mes inició lo que en FIFA (Federación Internacional de Futbol Asociado) dan por llamar el gran termómetro un año antes de la justa mundial, (la copa confederaciones, donde participan precisamente los campeones de cada confederación) y los norteamericanos terminaron nada más y nada menos que en la segunda posición, al perder la final contra Brasil, en un dramático partido que nuestros vecinos del norte tenían ganado al finalizar el primer tiempo, pero que los cariocas revirtieron en el segundo para que el partido terminara 3-2. Nosotros habíamos perdido la posibilidad de disputar tan importante torneo con Hugo Sánchez, algo que tampoco fue olvidado, y lo perdimos precisamente frente a Estados Unidos. La mentalidad de los norteamericanos es algo a destacar, ya que nunca se dan por vencidos, pelean en cada tramo de la cancha por la pelota como si en eso se les fuera la vida y nunca, pero de verdad nunca, menosprecian a sus rivales por muy pocos pergaminos que éstos ostenten. Están dispuestos a sacrificarse por su equipo y al lucimiento colectivo, no al personal. Es aquí donde se hacen grandes las diferencias con los nuestros, y no sólo hablo de jugadores, sino también de cuerpo técnico y sobre todo, directivos. Hace 10 días, el director de Selecciones Nacionales, Néstor De la Torre, anunció un plan para que en el mundial del 2018 podamos ser campeones del mundo. No niego que las intenciones de Néstor puedan ser buenas para nuestro balompié, pero antes de poner la mente dentro de nueve años, primero debiera juntarse con los directivos de los 18 equipos de la primera división para crear una liga mucho más competitiva y que no premie a los mediocres; que un equipo que se esfuerza durante toda la temporada y brindé espectáculo (por que no hay que olvidar que el futbol es eso, espectáculo, aunque a los dueños poco les importe), tenga mucho más recompensa que el recibir los juegos de vuelta de la liguilla en casa, sino que el equipo que haga más puntos a lo largo del torneo, simple y sencillamente sea el campeón y terminamos con la mediocridad. Pero no sólo es con los directivos el asunto. También se trata de que todos aquellos jugadores que se pongan la camiseta verde, en serio se la jueguen y demuestren que son merecedores de ese honor, y que no se porten como verdaderas vedetes que no aguantan ni que se les reproche su apatía dentro del terreno de juego. Que salgan a partirse el alma y a restregarnos en la cara que ganan miles de dólares mensuales por que son realmente jugadores de futbol y no unos “modelitos” que se van a pasear a las giras a costa de los aficionados que siempre están dispuestos a seguir a su selección aunque cada vez sea más frecuente que salgan del estadio con un amargo sabor de boca por que simplemente11 ó 14 “jugadores” no se quisieron brindar en el terreno de juego. Y a los integrantes del cuerpo técnico, pero sobre todo a Javier Aguirre, quien es quien decide a quien lleva y a quien deja, le pido que no abarate la selección, que aquel que llegue a ese lugar sea por méritos propios, y no porque algún promotor se lo haya impuesto. Que sea prácticamente insustituible en su puesto, es decir, que sea el mejor, que corra, que se esfuerce, que se entregue por el bien del equipo y no sólo por salvar su pellejo. Sé que es difícil, pero al final, todos ganamos: afición, jugadores, cuerpo técnico y sobre todo los directivos, que apuestan su lana pero que si no cuidan a la gallina de los huevos de oro, tarde o temprano, se les va a acabar.
DE SALIDA
Debemos de cuidar mucho más la educación de nuestros deportistas, para que no se repita el caso del clavadista Yael Castillo. Una pena, pero fiel reflejo de nuestra sociedad.

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